N o s o t r o s
Nuestra historia
Todo comienza en 1985, cuando Ramón Melero abre las puertas del Bar Ramón
con una idea clara: ofrecer algo sencillo, pero hecho con cariño.
Desde entonces, la cocina se convertía cada mañana en un ritual.
Las tortillas se preparaban al amanecer, con más de un kilo de patatas,
cebolla cortada a mano y cinco huevos frescos.
Nada se hacía con prisas. Nada se dejaba al azar.
Lo que empezó como un desayuno cotidiano terminó por convertirse en uno de los
bocadillos más reconocidos de la zona. Jugoso por dentro,
pan crujiente por fuera, y ese sabor que te hace cerrar los ojos un segundo.
Con el paso del tiempo, el bar ha evolucionado, pero la esencia sigue siendo la misma.
Hoy, es su hijo Pablo Melero Reyes quien continúa el legado de su padre, manteniendo la receta,
el mimo y el espíritu con el que Ramón empezó.
Las tortillas se siguen haciendo a mano, cada día, como siempre:
jugosas y preparadas para envolverlas en pan recién hecho.
Porque en Bar Ramón no solo se sirve comida: se sirve historia,
se sirve familia, se sirve la sensación de que aquí las cosas se siguen
haciendo como antes.
Y eso, hoy en día, vale oro.
Con el paso del tiempo, el bar ha evolucionado, pero la esencia sigue siendo la misma.
Hoy, es su hijo Pablo Melero Reyes quien continúa el legado de su padre, manteniendo la receta,
el mimo y el espíritu con el que Ramón empezó.
Las tortillas se siguen haciendo a mano, cada día, como siempre: jugosas y preparadas para envolverlas en pan recién hecho.
Porque en Bar Ramón no solo se sirve comida: se sirve historia,
se sirve familia, se sirve la sensación de que aquí las cosas se siguen
haciendo como antes.
Y eso, hoy en día, vale oro.